Embarazo de riesgo e inteligencia emocional

Hoy te cuento:

  • Qué es la inteligencia emocional.
  • Lo que mi embarazo de alto riesgo me está enseñando sobre emociones.
  • Conclusiones de unos meses de malas experiencias.

EMBARAZO DE RIESGO Y OTRAS ALEGRÍAS

No sé si tengo ya muchos adeptos pero seguro que si has seguido el blog habrás visto que he estado bastante “desaparecida”. Cómo ya comenté en el anterior artículo, en el último mes han surgido problemas técnicos que hacían que el blog apareciera caído varios días seguidos. Por suerte, ya los he podido solucionar cambiando el blog de hosting y pasándome a Webempresa. Desde aquí aprovecho para recomendar su servicio a cualquier blogger ¡Me han salvado la vida! 😉

Por otro lado, me incorporé a jornada completa en mi trabajo, empecé nuevos cursos de formación y, lo más importante, me quedé embarazada de nuevo.

¿Son esos factores excusa para abandonar tanto tiempo el blog? Estar embarazada provoca mucho sueño, cansancio y malestar. Si además hay que cuidar a una niña de menos de 3 años, es para echarse a dormir en cualquier momento.

Por desgracia, esa no es toda la historia.

Por culpa de una negligencia médica,  mi embarazo ha pasado a ser de alto riesgo. Esto implica un estricto control semanal para detectar anemia fetal y, en el mejor de los casos, una inducción temprana del parto. No voy a detallar todo lo que puede ir mal porque el objetivo del post no es deprimir a nadie.

Basta decir que cada semana ha habido mucho estrés en cada eco, preocupación por si no llegamos a término, tristeza por no saber si mi niña estará bien, enfado y rabia por la negligencia… Así que se me ha hecho muy difícil escribir.

EMPEZANDO DE NUEVO

¿Y por qué me he decidido a volver al blog? Porque creo que hay que aprovechar las situaciones difíciles para aprender y mejorar.

Durante estos meses he pasado momentos duros en los que he pasado por muchos estados emocionales que no le deseo a nadie. Un embarazo de riesgo es una experiencia que está poniendo a prueba mi inteligencia emocional y espero poder “aprovechar” para mejorarla en muchos aspectos.

En cualquier caso, la mala experiencia me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de trabajar la inteligencia emocional cuando educamos, en casa o en la escuela.

En la vida nos enfrentamos a menudo a situaciones complicadas, donde necesitamos entendernos, comprender a los demás y tener herramientas para tirar hacia delante. Pero durante nuestra infancia y adolescencia ¿nos enseñan estas habilidades? En mi época el concepto de inteligencia emocional aún no era popular, así que poco podían hacer padres y docentes por educar activamente las emociones. Pero creo que si hubiera podido trabajar estas habilidades de pequeña no tendría que aprender tanto de mayor.

Si queremos adultos equilibrados y felices ¿No deberíamos dedicar más tiempo a la educar la inteligencia emocional desde la infancia?

INTELIGENCIA EMOCIONAL

inteligencia emocional infografia

Si nos remontamos a 1990 veremos que los primeros que dieron nombre a la inteligencia emocional fueron el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer.  Howard Gardner también aportó información respecto a este concepto con su teoría de las inteligencias múltiples, sobretodo al hablar de la inteligencia intrapersonal e intrapersonal.

La inteligencia interpersonal permite comprender y trabajar con los demás; la intrapersonal, en cambio, permite comprenderse mejor y trabajar con uno mismo.  Los dos inteligencias configuran la inteligencia emocional.

Pero el hombre que realmente popularizó el concepto fue Daniel Goleman con su libro “La inteligencia emocional”.

Según Goleman la inteligencia emocional se puede dividir en 5 apartados:

  1. El reconocimiento de los propias emociones

La conciencia de uno mismo. Es necesario estar atento a nuestros estados de ánimos y a nuestras reacciones (pensamientos, respuestas fisiológicas…) y relacionarlos con los estímulos que los provoquen.

En mi caso, desde que empezaron a darme malas noticias intenté ser consciente de qué estímulos provocaban ciertas emociones y cómo reaccionaba a ellas. Por ejemplo, tuve poner freno al hecho de salir de la consulta del médico e ir directa a comprar comida poco sana: dulces, hamburguesas, pizzas… Cada mala noticia no se puede “tragar” con comida basura y menos estando embarazada.

  1. La autorregulación

Cuando somos conscientes de nuestras emociones tenemos que aprender a controlarlas. Tenemos que dominarlas y no reprimirlas. 

Personalmente,  he tenido que practicar esta habilidad a menudo en los últimos meses. Siendo maestra debía aparentar normalidad con mis alumnos y no venirme abajo en el trabajo. Al llegar a casa también debía controlarme delante de mi enana, si bien me guardé espacios para desahogarme y no reprimirme las emociones 24 horas al día. Por suerte, en casa siempre conté con la ayuda y la comprensión de mi marido, con el que siempre he podido desahogarme en esos momentos en que no podía más y quería de hablar sinceramente de lo que sentía. Así, encontré el equilibrio entre guardarme las emociones o dejarme llevar por ellas. 

  1. La utilización del potencial para automotivarse

Está ligado a la capacidad de resistencia a la frustración o la gratificación, la inhibición de los pensamientos negativos y a la autoestima. Esto es esencial en momentos en que necesitas mantener una actitud positiva para conseguir tus metas.

Mi mayor reto ahora mismo está siendo enfrentar el día a día con optimismo y no dejar que los impulsos de negativismo me controlen. Aún queda mucho embarazo por delante y, aunque tengo altibajos, no puedo permitirme estar deprimida todo el día. Me he concentrado en las cosas bonitas que trae un embarazo como decorar la habitación o comprar detalles personalizados para mi niña y cada vez decaigo menos a menudo.

  1. La capacidad de ponernos en el lugar del otro

La empatía es experimentar el estado emocional de la otro persona y reaccionar de una forma adecuada.

¿Y por qué estoy trabajando mi empatía en esta situación? Porque es fácil pensar que eres la única que sufre y que todo el mundo debería tener en cuenta lo mal que estás. Y no es así. Durante estos meses hago un esfuerzo por no tomarme mal comentarios de gente que quiere ayudar y no sabe cómo. Intento preguntar a los demás por sus problemas e interesarme por sus vidas. En un momento personal difícil es fácil pensar que los demás se preocupan de tonterías y que “lo mío es mucho peor”. Por eso creo importante dedicar tiempo a ponerse en el lugar del otro e intentar comprender sus emociones. No siempre lo consigo pero al tenerlo presente intento mejorar cada día.

  1. La creación de los relaciones sociales

Es la habilidad de manejar los emociones de los otros. Son la base del liderazgo, la popularidad y la eficiencia. Quién domina estas habilidades sociales interactúa de forma efectiva con los otros.

En mi situación, esta es la parte más difícil de la inteligencia emocional. Las relaciones sociales siempre son complicadas siempre. Pero el cóctel de hormonas, malestar, emoción y nervios no son la mejor ayuda para interactuar con los demás. Si a eso añadimos el miedo y la tristeza del embarazo de riesgo, ya os digo que es un momento complicadísimo. La mayoría de días querría quedarme en pijama, metida en la cama sin ver a nadie. Aún así, me visto, me arreglo e intento quedar con gente para no dejarme llevar por la situación.

DE TODO SE APRENDE

¿Consigo cada día mejorar en todas las áreas de la inteligencia emocional? Por supuesto que no. Muchos días lo hago todo del revés y mi ánimo decae tremendamente. Pero me doy cuenta que al tener presente que el control emocional es algo que se puede “entrenar” cada día soy menos víctima de mis emociones y controlo mejor mis respuestas.

Por todo esto, la conclusión que me llevo de estos meses es que me parece esencial incluir más educación emocional desde la infancia, ya sea como padres o como docentes. ¿Cómo vamos a trabajar eficientemente si no sabemos gestionar malas noticias? ¿Cómo van los alumnos a aprender matemáticas si no saben gestionar sus relaciones sociales? Hay que enseñar habilidades para la vida y, después, ya aprenderemos el resto.

¿Estás de acuerdo? ¿Has pasado por alguna situación similar? ¡No dudes en dejar tu comentario!


REFERENCIAS

Gardner, Howard (2011). Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica (1a. ed. en la Biblioteca Howard Gardner edición). Barcelona: Paidós.

Goleman, Daniel (1996). Inteligencia emocional (4a ed. edición). Barcelona: Kairos.

http://www.rafaelbisquerra.com/es/


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7 thoughts on “Embarazo de riesgo e inteligencia emocional

  1. Buenas,
    Mucho ánimo en esta etapa. Te deseo todo lo mejor para que el embarazo vaya bien para qeu tengáis un final feliz!!

    Muy buen post… es tan necesaria la “inteligencia emocional”!!!!
    Un abrazo y cuídate!

  2. Ole, ole y ole!! Esta es la clave para sobrevivir en este mundo de locos. Aprender de las situaciones difíciles y aprovecharlas para impulsarse hacia delante. Comparto totalmente la vital importancia de enseñar a manejar las emociones desde chiquitines. Sin duda haría de este un mundo mejor y facilitaría enormemente la vida de cada persona y a superar los retos a los que todos hemos de enfrentarnos. Siento muchísimo la dura situación que estás atravesando con tu embarazo. Y mucho más si se debe a una negligencia médica!! Me puedo imaginar la rabia y la impotencia que sientes. ¿Por qué fue? ¿No detectaron la anemia a tiempo? Te envío un abrazo enorme y mucho ánimo en esta batalla. Estoy segura de que tu peque saldrá adelante perfectamente.

    • Me alegro que te guste el artículo!
      El problema que tengo es una incompatibilidad de sangre. Soy A negativo y el bebé es positivo. Eso hace que produzca anticuerpos que pueden atacar al bebé destruyendo sus glóbulos rojos.

      La negligencia fue no analizar mi RH en el primer embarazo y ponerme la vacuna adecuada. No he sabido que era RH negativo hasta que han visto anticuerpos en este segundo embarazo y ahora solo pueden vigilarme de cerca y actuar si la cosa se pone fea.

      ¡Gracias por los ánimos y por comentar!

      • Vaya tela Nerea…Curiosamente yo también soy rh negativo, aunque en mi caso soy B negativo. Mi marido es cero positivo. Mi primera hija es Rh negativo como yo, y la segunda creo recordar que fue positivo, pero no hubo ningún problema porque tanto en el primer embarazo como en el segundo fue algo que miraron desde el primer momento y casi fue una de las primeras cosas que me preguntaron y me pusieron las correspondientes vacunas. Eso sí, una de las dosis durante el embarazo se la tuve que recordar yo porque a la matrona se le pasó…Hay que estar muy bien informadas y revisar que nos estén haciendo todas las pruebas necesarias porque aunque es muy triste, ya que supuestamente tendríamos que estar en manos de profesionales que se encargaran de eso, por desgracia, los “errores” y “despistes” humanos se dan y con demasiada frecuencia. Espero que a pesar de todo se quede en un mal trago y la bebé esté perfecta y se desarrolle sin problemas. Te iré preguntando cómo va todo. Te mando un abrazo cargado de ánimos!

  3. Hola Nerea! Me ha gustado mucho tu post. Lo que cuentas, lo que transmites. Mucho ánimo que lo estás haciendo muy bien. Y con el embarazo, sólo queda cuidarte y cruzar los dedos.

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