Evitar las guerras de mamás o cómo educar en el respeto

En el artículo de hoy te hablo de:

  • Guerras de mamás y redes sociales
  • Ser un modelo de respeto para los niños
  • 6 habilidades básicas que debemos mejorar para educar en el respeto

POST PARTO Y GUERRAS DE MADRES

Me hallo metida en pleno post parto. Vivo de toma en toma, de siesta en siesta, esperando que esta enana duerma cada día un poco más seguido para poder recuperar mi capacidad de pensar con lógica. Veo mis facultades mentales algo mermadas por el cansancio y la falta de sueño. Además, he de llevar a mi peque al hospital varias veces por semana. Aún así, en los largos ratos de lactancia aprovecho para navegar y ponerme al día de las noticias.

Hace poco, leí la noticia de que la presentadora Tania Llasera ha recibido muchas críticas por confesar que optará directamente por la lactancia artificial con su segunda hija. Por desgracia, esta actitud aún es bastante frecuente, especialmente en las redes sociales.

Si algo me ha recordado este segundo post parto, es que la maternidad puede llegar a crear los conflictos más grandes de las cosas más pequeñas. Las hormonas desbocadas y la falta de sueño hace padres y madres susceptibles. Es una época en que todo el mundo quiere opinar y dar consejos a los nuevos padres. Y lo que es peor: mucha gente se cree con derecho a criticar su manera de criar, aún cuando nadie le ha pedido su opinión.

Si a esto le sumamos el mal uso que mucha gente le da a las redes sociales, cada discusión puede ser una batalla campal. Detrás de una pantalla es más fácil criticar que cara a cara.  Basta con ver las peleas que se dan en las redes sociales en temas de maternidad: lactancia materna o biberón, colecho o cuna, purés o BLW, guarderías sí o no… Cualquier tema sobre la crianza de los niños, sobretodo en los primeros años, crea crispación inmediata.

Atacar, criticar, insultar, faltar al respeto… ¿Ése es el ejemplo que les queremos dar a niños y niñas?

EDUCAR EN EL RESPETO: SÉ UN BUEN EJEMPLO

A raíz de la noticia de Tania, recordé una lectura interesante. Hace unos meses, cuando tenía un poco más de tiempo libre, leí el libro de Coaching Educativo de Coral López y Carmen Valls. Estos días lo estaba repasando y me llamó la atención el capítulo sobre las habilidades del docente-coach. Las autoras proponen 6 habilidades de coaching orientadas a docentes. La idea es dar un cambio a nuestra relación con los alumnos, a nuestro rol como profesor y a la manera de dar clase en general.

Al leer este capítulo me ha parecido que esas 6 habilidades de coaching, modificando un poco las propuestas, pueden ser muy útiles también para padres y madres. No hay una solución mágica para aprender a respetarse y a discutir puntos de vista con educación. Pero lo que proponen las autoras son habilidades básicas para mejorar la relación entre cualquier persona.

Conviene recordar que somos el principal modelo y ejemplo para nuestros hijos. Los niños y niñas aprenderán a relacionarse con respeto, en gran parte, mirándonos a nosotros. Por eso creo que debo marcarme el objetivo de mejorar cada día como madre y maestra. ¡Mis dos peques están siempre observando!

Trabajar estas 6 habilidades de coaching es un buen camino para mejorar las relaciones con adultos y con niños.

Infografía cómo educar en el respeto

MEJORAR LAS RELACIONES: 6 HABILIDADES BÁSICAS

  • No saber

Pensar que uno está en posesión de la verdad, evita que escuchemos a los demás. En cuestiones de crianza, muchos padres piensan que su visión es la adecuada. Pero cerrarse en banda hace que no escuchemos otras opiniones ni aprendamos nuevas maneras de hacer las cosas.

Por ejemplo, a mí como maestra me pueden gustar las escuelas infantiles y puedo dar mil argumentos de los beneficios pedagógicos que pueden llegar a tener. Pero cuando hablo con otros padres que no llevan a sus hijos a esas escuelas, he de asumir que no sé qué experiencias, expectativas o manera de criar tienen ellos. Si intento hablar desde la autoridad de “la que sabe”, perderé la oportunidad de entenderles y aprender algo nuevo.

Si cambiamos nuestra manera de pensar y asumimos que no sabemos, será más fácil que entendamos a los demás, a pesar de no compartir opiniones.

Para abrir estas nuevas posibilidades, es muy importante la siguiente habilidad.

  • Aprender a escuchar

Dice Stephen R.Covey en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva que una de las claves de las relaciones humanas efectivas es buscar entender primero y ser entendido después.

A veces creemos que estamos escuchando, pero sólo esperamos que el otro acabe de hablar para expresar nuestra opinión o para dar consejos.

Si queremos dar espacio al otro, debemos dejarle hablar. Pero no es solo estar en silencio. Requiere la habilidad de percibir los matices de lo que el otro quiere comunicar, sin interrumpir, juzgar o aconsejar. Así, podemos comprender la realidad de la otra persona.

El debate de la lactancia materna a menudo es un ejemplo claro de falta de escucha. Muchas madres, entre las que me incluyo, cuando dicen que dan biberón a sus bebés han de oír consejos que no han pedido. “¿Sabes lo bueno que es darles el pecho? ¿Has probado a ir a un grupo de lactancia?¿Quiere el número de una asesora?”. Son comentarios con buena intención, pero sólo son útiles si esa madre ha pedido ayuda. Si no, es mejor no aconsejar, sólo respetar.

Para comprender la realidad del otro, hace falta escuchar sin juzgar. De ahí, la siguiente habilidad.

  • No juzgar

Para tener una buena relación, sea con adultos o niños, hay que crear un espacio de confianza. Para conseguir la confianza del otro, no podemos juzgar. Esto significa intentar escuchar distanciándonos de nuestras opiniones, sean positivas o negativas. Hay que escuchar sin pensar en lo que nos parece a nosotros o intentar dar un juicio de valor en base a nuestra experiencia. Es importante entonces separar hechos de opiniones y no dejarnos llevar por nuestras emociones.

Ejemplo: Unos padres que colechan (duermen con su hijo o hija). A otra persona le parece que están criando un niño dependiente y mimado y se lo dice “por su bien”. Esta persona está haciendo un juicio de valor según su opinión. No hay hechos objetivos que sustenten lo que dice. Aún asumiendo que tiene “buena intención”, está juzgando a esos padres en base a sus opiniones y emociones. Y tiene todos los puntos para acabar en una gran discusión.

Recuerda: calla, escucha y no des tu opinión si no te la piden.

  • Recoger la emoción

Cuando otra persona, adulto o niño, nos cuenta algo o expresa una emoción, tendemos a juzgarla como buena o mala. Esto nos pasa especialmente a padres, madres y docentes. Hay emociones que parece que están permitidas (alegría) y otras que son malas (tristeza, enfado).

Si alguien nos cuenta un problema o una situación complicada tendemos a responder: “No estés triste, no llores”. Es decir, negamos la emoción.

Un caso en el que desgraciadamente solemos hacer esto es cuando un embarazo no llega a buen puerto. Sea un aborto espontáneo o la difícil decisión de terminarlo, es una situación muy dura para padres y madres. Aún así, todavía hay gente que, con toda la buena intención, les dice a estos padres frases como “no estés triste, eres joven y tendrás otro” o”alégrate que al menos tienes otro hijo”.  Es mejor decir “Sé que estás triste y enfadado por lo que te ha pasado. Dime en qué te puedo ayudar”. Ayudamos porque nombramos la emoción, la aceptamos, para poder reflexionar sobre ella.

Si las emociones no se expresan ni se piensan, se pueden manifestar en acciones poco adecuadas: enfado, violencia, depresión…

  • No reaccionar

Es decir “no entrar al trapo”. La idea es que nosotros dirijamos nuestras emociones y no ellas a nosotros. Se trata de mantener la calma y la capacidad de escucha en situaciones difíciles.

Es especialmente complicado cuando alguien tiene una idea muy opuesta a la nuestra, pero es cuando más se necesita. Por ejemplo, cuando discutimos con alguien que argumenta que los “cachetes” son educativos, puedo perder la calma porque es un tema que me parece muy serio. Pero es justamente en esta situación cuando hay que intentar discutir con tranquilidad y dejar que cada uno de sus argumentos. Si gritamos, nos cerramos y nos enfadamos nunca conseguiremos transmitir a la otra persona que pegar está mal. Él seguirá con sus ideas, aplicando su método y no le habremos convencido de nada.

  • Re-encuadrar la realidad

Significa  observar, pensar y sentir desde nuevas perspectivas para crear nuevas posibilidades. Asumir que la realidad no es sólo una y estar abierto a ver las cosas desde otro ángulo. ¿Cómo lo hacemos?

  • Ampliando información que tenemos. Observando e intentando captar más datos y hechos relevantes que normalmente se nos olvida percibir.
  • Buscando diferentes sentidos ante un hecho determinado. Así, evitamos juzgar y somos más flexibles.
  • Comprendiendo los aspectos emocionales de la realidad.

Es decir, que la realidad de nuestra vida, nuestra casa y nuestra familia no es el de todo el mundo. En cada casa hay una situación diferente que no conocemos. Si tenemos esto en mente, es mucho más fácil no juzgar ni criticar a los demás.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Si te han parecido interesantes estas habilidades para ser más respetuosos, seguro que quieres saber cómo ponerlas en práctica en tu día a día. Ante todo, hay que tenerlas muy presentes. Yo me las marco como objetivo para ir mejorando cada día. Por ejemplo, te puedes imprimir la infografía del post para no perder tus objetivos de vista. Recuerda también que hay un post sobre metas SMART que puede ayudarte siempre que persigas un objetivo.

Pero si lo que buscas son ejercicios específicos para hacer en casa, te invito a seguir el blog ya que PRÓXIMAMENTE de cada habilidad te propondré un ejercicio para trabajarla. Dado que estoy falta de tiempo por mis peques, no prometo publicar los artículos  ya mismo pero llegarán ¡lo prometo!

La forma más fácil de no perderte los próximos artículos es suscribiéndote al blog para que te avise en cuanto publique algo nuevo 😀


REFERENCIAS

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2 comentarios en “Evitar las guerras de mamás o cómo educar en el respeto

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