Coaching en el trabajo y en casa. ¿Otra chorrada más?

En esta entrada Mr. Sockatino hablará de:

  • El coaching en el trabajo.
  • El coaching como parte de la formación de las empresas.
  • Desvincular el coaching del popurrí de conceptos de crecimiento personal.
  • Entender el coaching sin ser experto en educación.

Uso de la palabra coaching en el mundo corporativo

Si has leído mi post de presentación sabrás que, debido a mi trabajo, convivo con el concepto de coaching desde hace varios años. En el ámbito corporativo, las empresas están obligadas a estructurar los procesos para todo, incluídas las relaciones humanas. Son comunes las formaciones en correcto trabajo en equipo, inteligencia emocional, gestión de empleados y demás. También llamados: teamworking, teambuilding, emotional intelligence, change management, first line management…Y la lista podría seguir hasta llegar a la panacea conocida como coaching.

Sin duda, es la técnica que más veces se repite en cualquier formación:

  • Haz coaching a tu equipo para que trabajen mejor.
  • Pide coaching a tu jefe.
  • Mantén el coaching en el trabajo como tu pilar fundamental.
  • Dedica el 50% de tu tiempo al coaching y define objetivos SMART. (link a objetivos smart)
  • Coaching con mucho GROW a tu equipo de ventas.
  • Usa coaching emocional para mover objetos con la mente.
  • Usa el ZIRITIONE como elemento de cohesióin de coaching de fotones.
Concepto erróneo de coaching.
Dramatización de lo que llegué a pensar que era el coaching.

Como soy de natural proactivo, también le hice coaching al portátil cuando le quedaba poca batería para arañar unos minutos más. Y creo que hasta funcionó.

Pese al tono sarcástico que puedo desprender, siempre me he tomado estas formaciones con optimismo y entusiasmo. En general la gente, y en especial quienes tienen empleados a su cargo, acaba tomándose estos conceptos con escepticismo en el mejor de los casos. Para mí, que tuve que ponerme al frente de un equipo con veinticinco años, era una oportunidad de compensar la falta de experiencia con un extra de formación.

Pero el tiempo, la presión, las urgencias van erosionando ese entusiasmo y es fácil sucumbir a los malos hábitos: discusiones poco constructivas, malas palabras, rencores, quejas y alguna que otra bronca. Sabes que todo eso está mal, que no estás siendo el compañero o jefe que la empresa y tus compañeros necesitan, pero das lo mejor que puedes.

Finalmente, reflexionando y siendo práctico, el coaching en el trabajo acabó siendo para mí una manera de relacionarme con los demás, desvinculando mi situación y mis propias emociones del tema a tratar. Es decir, intentar ser constructivo con mis empleados para sacar lo mejor de ellos, o pedir la opinión sobre mi trabajo a mi jefe sin ponerme a la defensiva. Cosas que están muy bien, pero poco o nada tienen que ver con el coaching, más allá de la noble intención de ayudar a otros y a uno mismo.

Y llegó el coaching a la puerta de mi casa…

Cuando mi mujer me dijo que le estaba interesando mucho “eso del coaching”, se activaron todas mis alarmas. Mi cabeza rápidamente extrapoló ese comentario al futuro e íbamos a empezar a ser una familia de coaches. Un poco de coaching de pareja, coaching a la niña para que se vista, coaching a los perros para que no se meen en la terraza en verano y coaching a la Thermomix para… No, la Thermomix funciona siempre bien, la verdad.

Como siempre en estos casos, Nerea empezó a devorar un libro tras otro, se apuntó a cursos y a seguir decenas de blogs sobre el tema en cuatro idiomas. Sin duda no iba a ser posible parar este interés y yo no iba a empezar a llevarle la contraria después de doce años juntos.

Así que le pregunté que qué era el coaching. Pero no me bastaría una definición clara y académica. Seguramente no me iban a servir los ejemplos que había en los libros. Necesitaba una explicación a mi nivel: con marionetas de calcetín y vocecitas chillonas.

Sencillo concepto de coaching

Después de explicármelo diversas veces lo entendí, no sin sentir una ligera vergüenza. Como aficionado al crecimiento personal, pensé que ya sabía suficiente y confundí el ecosistema corporativo que rodea a la palabra coaching con el concepto en sí mismo.

Hay muchas técnicas con nombres complicados o anglosajones que intentan buscar la novedad ante todo. La mayoría son reinvenciones unas de otras y el coaching, para ser sinceros, no es diferente. No obstante está centrado en quitar florituras al hecho de guiar y ayudar a otra persona. Se centra en lo más efectivo: que las respuestas no salgan del coach sino del coachee. Básicamente es dar la caña de pescar y no el pescado. Nada nuevo, pero a veces olvidamos lo básico. Con los meses y las conversaciones con Nerea, ajusté mis principios e intenté, con mayor o menor éxito, ponerlo en práctica.

Y tú, ¿usas coaching en el trabajo? ¿Alguna vez has perdido el interés por algún tema relacionado porque pensabas que era “otra tontería americana más”? Yo desde luego, demasiadas veces.

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