5 hábitos para mantener la motivación en el trabajo y en clase

Hoy en el blog encontrarás:

  • Diferentes formas de mantener la motivación en el trabajo y en clase.
  • 5 hábitos para mantenerte motivado y motivar a tus hijos.
  • Un planificador familiar imprimible gratis.

Ser fijo no es estar motivado

Hace unos días os hablaba en otro artículo cómo motivar a los niños teniendo en cuenta que existen dos tipos de motivaciones: la extrínseca y la intrínseca. En aquella entrada me centré más en cómo motivar a los niños pero ¿cómo vamos a motivar a nuestros hijos y alumnos si primero no nos motivamos nosotros?

Hace ya bastantes años Mr. Sockatino, con la carrera recién terminada, había sido contratado por una buena empresa. El sueldo era decente, por encima de lo que ganaba entonces la gente de nuestra edad, tenía unos jefes que le guiaban y reconocían el trabajo bien hecho y se llevaba bien con los compañeros. Lo mejor es que al poco tiempo de entrar a trabajar allí ¡le hicieron fijo! En el momento de crisis que vivimos hoy en día, esto suena a ciencia-ficción. Hace unos años era más normal pero tampoco era algo que se viese a diario. En cualquier caso, parecía que Mr. Sockatino lo tenía todo para ser feliz. Por desgracia, cada día llegaba a casa más triste y desanimado.

¿Qué pasaba? ¿Faltaba algo en su vida? Sí, una motivación intrínseca para trabajar.

Disfrutar trabajando

Podemos estar motivados para ir a trabajar porque tenemos un jefe que nos felicita o porque los compañeros admiran nuestra labor (motivación extrínseca, refuerzo positivo), aún cuando no es el trabajo de nuestros sueños. Mr. Sockatino tenía un jefe que valoraba sus esfuerzos y compañeros que le admiraban. Esto le ayudó los primeros meses a ir contento a trabajar.

Por otro lado, también puede movernos el deseo de recibir un buen sueldo. En este caso, nuestra motivación extrínseca sería la búsqueda de un premio o recompensa. De nuevo, Mr. Sockatino no tenía queja en este aspecto y poder darse caprichos de vez en cuando le ayudaba a seguir adelante.

En lo más alto de esta cadena, está el hecho de trabajar porque nos encanta nuestro trabajo. ¿Parece mentira? Te juro que hay mucha gente a la que aunque le tocara la lotería no dejaría su oficio (yo misma, al menos a día de hoy). En tanto que el trabajo es un disfrute en sí mismo, no necesitamos una motivación externa. Trabajar por gusto es nuestra motivación intrínseca. No significa que no haya momentos malos o tareas desagradables pero se hacen más llevaderas porque el objetivo (emprender, conseguir el trabajo deseado, encontrar el propósito en la vida…)  lo hemos fijado y escogido nosotros mismos.

Esto era lo que le faltaba en ese trabajo a Mr. Sockatino: no le gustaba nada el trabajo en sí mismo. Así que, ni corto ni perezoso, buscó nuevas oportunidades de trabajo (esto es clave, tampoco hace falta saltar al vacío) y a las pocas semanas se le presentó una que no pudo rechazar: empresa multinacional, con oportunidad de viajar, practicar idiomas y dirigir un equipo ¡y cerca de casa! No se lo pensó dos veces. Dejó el trabajo “seguro” y emprendió una nueva aventura que le motivaba muchísimo más. 

5 hábitos para mantener la motivación

¿Significa eso que debemos sólo movernos por motivación intrínseca? ¿O que el refuerzo positivo es el demonio? Pues, al igual que la mayoría de cosas de la vida, hay que encontrar un equilibrio. Niños y adultos no siempre hacemos las cosas porque estemos muy motivados y disfrutemos. A veces necesitamos felicitaciones y premios. Mi enana con 23 meses necesita mis felicitaciones cuando recoge sus juguetes y yo necesito comerme una pizza después de una semana de duro trabajo y entrenamiento (¡y eso que me gusta mi trabajo!).

Hay una serie de hábitos que nos ayudan a encontrar nuestra motivación intrínseca y a mantenernos motivados mientras la buscamos.

5 Hábitos para mantener la motivación

1. Tomar decisiones uno mismo:

Hábito para mantener la motivación: Tomar decisionesEn la entrada sobre educar niños responsables, ya hablé sobre la importancia de dejarles decidir. Hay familias que usan el refuerzo positivo y las recompensas pero sin que su hijo sea parte de ese proceso. Como adultos, a veces empezamos una dieta o nos apuntamos a un gimnasio porque “te lo dice el médico”. Si no tomamos responsabilidad de nuestras decisiones es mucho más difícil mantenerse motivado. Si tú eres el único responsable de que algo funcione y te comprometes por voluntad propia, es más difícil desmotivarse. Para tu hijo, igual. Si quiere aprender inglés, déjale decidir si quiere hacer extraescolares o ver cine en versión original. Es decir, ofrécele alternativas y que él pueda decidir. 

2. Marcarse objetivos realistas: 

Hábito para mantener la motivación: Objetivos realistasQuerer superarse y mejorar está bien pero sé realista. No pretendas que tu hijo saque todo sobresaliente si hasta ahora le costaba aprobar ni te marques ir al gimnasio 7 días a la semana si antes estabas abonado al sofá. Fíjate un tiempo cada semana para que tanto tú como tu hijo os marquéis objetivos que podáis alcanzar y revisar si los vais cumpliendo. Lo mejor para motivarse es tenerlo por escrito en un lugar visible (puedes usar una plantilla como ésta). Podéis marcar un gran objetivo final y metas más pequeñas que nos acerquen a ese objetivo. Ya sabrás que lo mejor es que sean metas SMART.

3. Controlar los premios:

Hábito para mantener la motivación: Premios con mesura.Como ya he comentado, los premios funcionan a corto plazo y son útiles en determinadas situaciones. Lo malo es que si abusamos de ellos pierden su valor y minimizamos la motivación intrínseca. No está mal darle a tu hijo un capricho el domingo si lleva toda la semana portándose genial. Pero si le haces regalos desmedidos le envías un mensaje erróneo: que sólo vale la pena hacer las tareas si me dan algo a cambio. Lo mismo para ti: si llevas entrenando toda la semana, una pizza no te hará daño. Si te premias con dulces por cada trozo de verdura que comes, no hay un buen equilibrio. Además, los premios funcionan mejor si tienen que ver con el objetivo marcado. Por ejemplo: si tu objetivo es hacer más ejercicio, el premio es comprarte zapatillas o una camiseta nueva para entrenar.

4. Compartir aficiones y opiniones:

Hábito motivación: compartir aficiones.

Para encontrar motivaciones que nos muevan, hay que explorar mucho. Prueba diferentes actividades con tu hijo, marcaros retos que superar, leed juntos, aprended, discutid… A través de la experimentación aprendemos y el autoconocimiento es un aprendizaje que se hace a lo largo de la vida. Nada mejor que hacerlo acompañado. Si tu hijo quiere aprender inglés, relajaros juntos viendo una peli en versión original. Si practicas algún deporte, anima a tu familia a hacerlo contigo.

5. Celebrar los éxitos:

Hábitos motivadores: celebrar los éxitos.

No te limites a decir “¡Qué bien!“, sé específico.Me gusta mucho tu manera de dibujar” o “Se nota que te has esforzado” son frases que destacan sus cualidades y le hacen darse cuenta de sus fortalezas. Mejor aún si tu hijo te ve celebrar tus propios éxitos ¡la actitud mental positiva es contagiosa! Alabar es esencial para fomentar la confianza en uno mismo. Creer en nuestras propias capacidades nos motiva a emprender retos y a superarlos.

Más planificación, más motivación

Para no perder de vista estos hábitos, lo mejor es ponerlo por escrito (lo repito en cada entrada ¡pero es importante!). Podéis fijar un día a la semana para reuniros en familia y reflexionar sobre qué ha ido bien, qué hay que mejorar o cómo planificar la siguiente semana. Hacer partícipes a los niños de las planificaciones semanales hace que se impliquen y sean más responsables.

Para estas “reuniones familiares” puedes usar un imprimible como éste. Si lo plastificas ¡puedes usar el mismo cada semana!

Planificador familiar imprimible gratis

¿Y tú? ¿Cómo estás de motivado en el trabajo? ¿Crees que te ayudaría poner en práctica estos 5 hábitos?

 

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2 thoughts on “5 hábitos para mantener la motivación en el trabajo y en clase

  1. Muchas gracias por las recomendaciones!! Como madre me viene genial ya que pienso que los padres somos los segundos maestros de nuestros hijos que hemos de repasar y hacer refuerzo con ellos muchas veces.

    • ¡Cómo me gusta oir que lo que escribo es útil! Yo pienso que los maestros a veces somos los segundos padres durante un tiempo, por eso hay que trabajar juntos ?

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